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  • Emilio Antonio Andino Ortega

• El virus del fruto rugoso café del tomate (ToBRFV) se identificó por primera vez en Jordania e Israel en 2014 y 2015, y desde entonces se ha informado en muchos otros países. Sus principales hospedadores son el tomate (Solanum lycopersicum L.) y el chile pimiento (Capsicum annuum L.).

ToBRFV es principalmente un problema en invernaderos. No se ha informado de ningún caso de brote de ToBRFV en la producción de tomate a campo abierto. Una vez en un sistema de producción, este virus no se puede controlar con productos químicos. Las únicas opciones en estos casos son la destrucción del material vegetal y la desinfección.


• ToBRFV se transmite fácilmente mecánicamente a través de herramientas, equipo, ropa, manos de los trabajadores, contacto de planta a planta y en los restos de cultivos en el suelo. El virus también puede ser transmitido por el abejorro Bombus terrestris. No se sabe si otro tipo de polinizadores pueden propagar el virus.



Las partículas de tobamovirus son muy estables y pueden sobrevivir durante meses o años fuera de un huésped vivo. El virus parece tener un período de incubación de 4 a 30 días, según los huéspedes y las condiciones de crecimiento. Es sistémico, especialmente en plantas establecidas. La destrucción de plantas debe llevarse a cabo de forma que se garantice que los residuos vegetales no puedan propagar el virus. Además, el siguiente cultivo plantado no debe pertenecer a la familia de las solanáceas. Antes del cultivo de solanáceas, se debe desinfectar el suelo, por ejemplo, mediante solarización, cerrando el invernadero durante al menos 30 días para elevar la temperatura en el interior. Si se utilizan sacos de sustrato, se deben reemplazar. Antes de la siembra de la próxima cosecha, se desinfectará la estructura de los invernaderos con productos reconocidos como efectivos contra el tobamovirus.

También será necesario reponer o desinfectar los plásticos del acolchado del suelo, así como las estacas, aros, cajas y pallets. Debido a que la transmisión es por contacto, especialmente en invernaderos donde las plantas se manipulan con mayor frecuencia, se requiere un saneamiento extremo.

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